Hideo Kojima, el célebre creador de sagas como Metal Gear Solid y Death Stranding, ha compartido recientemente su visión sobre el papel de la inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de videojuegos. Según el diseñador, la IA no debería reemplazar la creatividad humana, sino convertirse en un instrumento que descargue tareas repetitivas y libere al equipo para centrarse en lo esencial.
Kojima afirma que considera la IA más “como un amigo” que como una fuerza creativa principal: “Yo lidero la parte creativa y dejo que la IA se encargue de lo tedioso”, explica. Según él, el objetivo es reducir costes y tiempos en el desarrollo, sin perder control sobre la visión artística.

El autor también destaca que los videojuegos han atravesado varias revoluciones tecnológicas como el paso del 2D al 3D o la llegada del juego online, y que ahora nos encontramos ante una nueva era marcada por la IA. En este contexto, subraya que herramientas como los sistemas de aprendizaje automático pueden analizar patrones de comportamiento del jugador para abrir nuevos caminos creativos.
Sin embargo, Kojima se muestra cauteloso. Aunque reconoce el valor de la IA, advierte que “nada supera todavía al trabajo analógico” y que la herramienta debe estar al servicio del creador, no al revés. Esta postura marca un equilibrio entre innovación tecnológica y preservación del factor humano, un tema cada vez más relevante en una industria que lidia con presupuestos crecientes, plazos apretados y presión creativa.


