Desde el primer momento en que nos enteramos de que Plantas vs Zombies iba a recibir esta especie de reinvención llamada Plantas vs Zombies: trasplantado, sentimos esa mezcla rara entre curiosidad, nostalgia y miedo a que tocaran demasiado algo que ya funcionó muy bien en su momento. Pero también pensamos que, después de tantos años viendo zombis caminar por nuestro césped virtual, quizá sí que hacía falta un pequeño empujoncito, una modernización que no se limitara solo a lavarle la cara al clásico y algún que otro pequeño cambio al videojuego icónico que todos conocemos. Y tenéis suerte, porque hemos tenido el placer de probar esta nueva ‘’versión’’ de este juego que jugamos todos de niños y podemos decir… que una vez dentro, nos dimos cuenta de que esta nueva propuesta intenta abrazar lo mejor del original a la vez que se atreve a juguetear con ideas nuevas sin perder el espíritu gamberro y colorido que hizo tan popular aquella entrega inicial tan especial. De hecho, desde que empezamos las primeras oleadas, notamos el esfuerzo por mantener intacta esa identidad donde cada zombi tiene una personalidad tan marcadamente absurda como entrañable.

Para quién no lo sepa (que sería raro ya que este juego es súper icónico y ya el mismo título dice de que trata… es broma), platas vs zombies es un videojuego donde manejamos a un personaje el cual tiene un jardín en su casa. Para evitar ser mordido por una oleada de zombies bastante curiosos en medio de un apocalipsis, nuestra misión será colocar todo tipo de plantas en el jardín para portegernos y de paso… erradicar unos cuantos zombies por el camino. En su momento el juego fue un bombazo y no es de extrañar que haya salido una nueva versión del mismo.

La presentación del juego trata de respetar la esencia del título original, aunque añade detalles y ajustes que hacen que todo parezca más dinámico y actual. La ambientación, los menús y la estructura general del progreso recuerdan muchísimo al juego clásico, pero con ese punto de frescura que te dice que estás ante una versión que quiere ir un poco más allá sin perder el norte.
Nos gustó especialmente la manera en que han reorganizado algunos elementos para que resulte más cómodo acceder a modos, mejoras y coleccionables. Se nota que hay intención de atraer tanto a fans de toda la vida como a quienes entren por primera vez. Y creemos que consiguen un equilibrio bastante bueno, aunque evidentemente la nostalgia juega un papel enorme.

En cuanto a la historia, en esta nueva versión volvemos a encontrarnos con esa narrativa simple y ligera, algo muy propio de esta saga Aquí la premisa es prácticamente la misma: los zombis vuelven a intentar colarse en nuestra casa, nosotros volvemos a responder con un arsenal botánico que haría llorar de emoción a cualquier jardinero, y por el camino nos topamos con escenas humorísticas, diálogos sueltos y momentos increíblemente surrealistas. Y aunque podría parecer repetitivo, en realidad conserva ese encanto que siempre caracterizó a la franquicia. Hay algunos añadidos y pequeños matices en la forma de contar ciertos niveles, pero nada que cambie radicalmente el enfoque del juego.
Nos ha parecido que la historia, a pesar de seguir siendo secundaria, sirve como un hilo conductor lo suficientemente convincente como para que te apetezca avanzar. Creemos que no necesita nada más profundo, porque el tono cómico y despreocupado es justo lo que uno espera. Quizá algún jugador muy exigente piense que podrían haberse arriesgado con algo más elaborado, pero eso habría roto parte del carisma original. Aquí lo importante es que la historia acompaña, divierte y nunca estorba. Lo nuevo que añade no es revolucionario, pero suma lo justito para que no se sienta como un simple reciclaje.

La duración del modo principal varía dependiendo de cuánto te entretengas desbloqueando plantas o probando estrategias absurdas solo para ver qué pasa. En general, es una campaña que puede completarse con relativa rapidez si vas directo al grano, pero que tiene esa cosa que siempre engancha: las ganas de volver a probar configuraciones, repetir niveles y experimentar. Además, se incluyen desafíos y misiones adicionales que amplían la experiencia, lo que hace que la rejugabilidad sea bastante generosa. Para este tipo de juego, la duración es adecuada y coherente, y aunque no esperábamos una epopeya larguísima, nos sorprendió positivamente que hubiera material suficiente como para seguir jugando después de terminar la historia principal.
Ahora bien, donde realmente queríamos ver un salto era en la jugabilidad, y aquí sí que sentimos que Plantas vs Zombies: trasplantado hace un esfuerzo extra. La base sigue siendo la misma: colocas plantas en líneas, esperas a que generen recursos, proteges tu territorio y evitas que los zombis lleguen al final. Pero hay algo en la fluidez de esta versión que se nota más pulido. Todo responde rápido, se siente suave y tiene una energía que recuerda al original pero con varias décadas menos encima. Las plantas tienen pequeños ajustes que las hacen más interesantes, algunas habilidades han sido retocadas y se han añadido mecánicas nuevas que nos han sorprendido para bien, como ciertos tipos de interacción que requieren prestar atención al ritmo de cada oleada de zombies.

Además, disfrutamos mucho de la variedad de situaciones que plantean los niveles. Aunque la estructura mantiene el espíritu clásico, se han añadido eventos nuevos, oleadas especiales y modificaciones del terreno que hacen que tengas que replantearte la estrategia continuamente. No llega a ser un juego radicalmente diferente, pero tampoco se queda en un simple remaster. Creemos que han encontrado una manera bastante razonable de ampliar ideas sin complicarlas demasiado ni volverse locos con sistemas innecesarios. Y, sobre todo, nos gustó que sigue siendo un juego accesible incluso para quienes no están acostumbrados a los juegos tácticos.
Por supuesto, sigue teniendo momentos donde todo se vuelve un caos absoluto, especialmente en oleadas finales que pueden ponerte los nervios de punta. Pero ese estrés es divertido, no frustrante. La curva de dificultad está bien medida, y aunque opinamos que algunos picos podrían haberse ajustado mejor, en general se siente justo y equilibrado. A nivel de innovación, no es una revolución, pero sí una evolución bien pensada. La jugabilidad es su punto más sólido, y creemos que es justo lo que la comunidad esperaba: algo reconocible, mejorado y lleno de posibilidades.

Los gráficos, por su parte, dan una buena impresión desde el primer vistazo. El estilo visual mantiene ese tono caricaturesco clásico que tantos recordamos, pero todo está más definido, más limpio y más animado. Las animaciones de las plantas y los zombis son expresivas y graciosas, y sentimos que cada escena transmite ese humor absurdo tan típico de la saga. No han intentado hacer un cambio radical hacia un estilo realista, lo cual agradecemos muchísimo, porque la identidad visual es una de las grandes fortalezas de Plantas vs Zombies. Aquí lo han modernizado sin perder su personalidad.
La dirección artística también destaca porque ha logrado conservar el equilibrio entre lo simple y lo detallado. Las plantas tienen un toque ligeramente más estilizado, mientras que los zombis parecen más variados en movimientos, texturas y gestos. Además, la ambientación de los escenarios tiene detalles que antes no estaban tan presentes y que dan una sensación de mayor vida. Opinamos que, sin ser un portento técnico, es un juego precioso en su propio estilo y transmite un encanto que no muchos tower defense consiguen.

En cuanto al sonido, volvemos a encontrar esa mezcla entre música pegadiza, efectos caricaturescos y un ambiente sonoro que acompaña perfectamente cada situación. No diríamos que la banda sonora sea revolucionaria, pero sí que mantiene el espíritu alegre y algo caótico del original. Algunas melodías pueden quedarse en la cabeza más tiempo del que te gustaría, pero eso también forma parte del encanto de un juego de este tipo. Sentimos que el apartado musical cumple con creces y aporta ritmo a las partidas sin resultar molesto ni repetitivo.
Los efectos de sonido también están muy bien logrados: los gruñidos de los zombis, los sonidos de las plantas al atacar, los ruiditos al recoger recursos… todo contribuye a construir una atmósfera cómica y ligera. No hay doblaje complejo ni diálogos hablados, pero tampoco hace falta. El juego apuesta por una comunicación más visual y sonora, y creemos que funciona. Este es uno de esos casos donde menos es más, y opinamos que el sonido ayuda mucho a reforzar el tono desenfadado.

En cuanto al rendimiento, Plantas vs Zombies: trasplantado nos ha parecido sorprendentemente estable. Nos encontramos con un juego bien optimizado, sin grandes problemas técnicos y con tiempos de carga bastante rápidos. Todo se mueve con fluidez incluso cuando la pantalla se llena de zombis, proyectiles, explosiones y más cosas de las que un jardín real soportaría sin terminar en ruinas. La experiencia general es suave, y eso siempre se agradece en un título que necesita precisión al colocar plantas y reaccionar rápido.
Aun así, detectamos algunos pequeños bugs menores, como zombis que se quedaban atascados en ciertos puntos o animaciones que no se reproducían exactamente como deberían. Pero nada de esto rompió la partida ni generó frustración. El nivel de pulido es bastante bueno, especialmente teniendo en cuenta que este tipo de juegos suelen actualizarse con parches que solucionan los pequeños errores. También nos gustó que el título use bien los recursos del sistema sin exigir nada extravagante.

Finalmente, al mirar el conjunto general, creemos que Plantas vs Zombies: trasplantado es una reinvención muy respetuosa y divertida del clásico. La historia sigue siendo ligera pero encantadora, la jugabilidad se siente más pulida y variada, los gráficos transmiten ese humor tan característico y el sonido acompaña de manera perfecta. Además, funciona muy bien y ofrece contenido suficiente para mantenerte entretenido durante bastante tiempo.
Nos ha gustado mucho volver a plantar girasoles como si no hubiera un mañana, planear estrategias absurdas y reírnos con cada nueva ocurrencia zombi. Es un juego que respeta su legado, que entiende qué lo hizo grande y que ofrece una versión moderna sin traicionar sus raíces. Y solo por eso, creemos que vale completamente la pena volver a sumergirte en este jardín lleno de zombies y plantas explosivas.

