Necro Story y el encanto de jugar con fuerzas que no deberías

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Necro Story arranca con una idea clara y bastante descarada: ponerse en la piel de un nigromante no precisamente heroico, acompañado de un fantasma sarcástico, y lanzarse a una aventura donde la muerte es más una herramienta de trabajo que un drama existencial. Desde el primer momento el juego deja claro que no va a tomarse demasiado en serio a sí mismo, y eso, curiosamente, es uno de sus mayores aciertos. Esa primera impresión desenfadada ayuda mucho a entrar en su mundo sin expectativas equivocadas.

Detrás de ese tono ligero hay un RPG por turnos con bastante personalidad, que mezcla humor, fantasía oscura y una estructura bastante clásica, pero con suficientes giros como para no sentirse anticuado. Nos ha gustado que el juego no intente reinventar el género a la fuerza, sino que se apoye en mecánicas conocidas y las adorne con una identidad muy marcada. Desde el principio se nota que hay cariño por el tipo de experiencia que quiere ofrecer, y eso se agradece.

La historia de Necro Story gira en torno a un nigromante bastante torpe y su inseparable compañero espectral, un fantasma con más comentarios irónicos que paciencia. El objetivo principal es recuperar el cuerpo del propio protagonista, robado por fuerzas que no tienen demasiadas ganas de devolverlo. A partir de ahí se despliega una narrativa sencilla, pero constante, que sirve como hilo conductor para explorar un mundo lleno de personajes extraños, situaciones absurdas y dilemas morales bastante cuestionables.

No es una historia profunda pero creemos que su mayor virtud está en cómo está contada, no en lo que cuenta exactamente. El juego apuesta por diálogos frecuentes, bien escritos y con bastante sentido del humor, que hacen que incluso los momentos más rutinarios tengan algo de chispa. La relación entre el nigromante y el fantasma es el verdadero motor narrativo, y funciona sorprendentemente bien, aportando ritmo y personalidad a la aventura.

En cuanto a duración, Necro Story ofrece una campaña que se puede completar en unas cuantas horas, pero que invita a explorar, repetir combates y experimentar con diferentes decisiones. No es un juego enorme, pero tampoco se siente corto si se juega con calma. Además, la rejugabilidad está bastante bien integrada gracias a las distintas formas de afrontar combates y a algunos detalles narrativos que cambian ligeramente según nuestras acciones. No es un título infinito, pero sí uno que da la sensación de estar bien aprovechado.

La jugabilidad es, sin duda, el corazón del juego. Necro Story apuesta por combates por turnos clásicos, pero introduce un sistema muy centrado en la invocación y el control de criaturas no-muertas. Aquí no se trata solo de lanzar hechizos y esperar resultados, sino de gestionar un pequeño ejército de esbirros que cumplen funciones muy concretas en combate. Opinamos que esta mecánica es lo que realmente diferencia al juego de otros RPG similares.

Cada combate requiere pensar un mínimo, aunque sin llegar a ser abrumador. Hay que decidir qué criaturas invocar, cuándo sacrificarlas y cómo combinar habilidades para maximizar el daño o la supervivencia. Nos ha gustado especialmente que el juego no castigue en exceso el error, permitiendo experimentar sin miedo constante a quedar bloqueados. Eso lo hace bastante accesible incluso para jugadores menos habituados al género.

Al mismo tiempo, el sistema tiene suficiente profundidad como para mantener el interés a largo plazo. A medida que avanzamos, se desbloquean nuevas habilidades e invocaciones más complejas que cambian la forma de afrontar los combates. No es especialmente innovador, pero está muy bien equilibrado. Creemos que el ritmo de introducción de nuevas mecánicas está muy bien medido y evita la sensación de repetición.

La dificultad es moderada. No es un juego fácil, pero tampoco pretende ser un reto constante. Hay picos de dificultad en ciertos enfrentamientos, especialmente contra jefes, que obligan a replantear la estrategia. Sin embargo, nunca sentimos que el juego fuera injusto. Cuando perdemos, suele ser porque hemos jugado mal, no porque el sistema esté roto. Y eso, en un RPG por turnos, siempre es una buena señal.

Fuera de los combates, la exploración es sencilla pero efectiva. Los escenarios no son enormes, pero están bien diseñados y ofrecen pequeños secretos, cofres ocultos y personajes secundarios que aportan contexto al mundo. No es un juego que premie perderse durante horas, pero sí invita a curiosear. Nos ha gustado que todo esté bastante concentrado, evitando rellenos innecesarios.

Visualmente, Necro Story apuesta por un estilo artístico muy particular, con personajes caricaturescos y escenarios que mezclan lo adorable con lo macabro. No busca realismo en ningún momento, y esa decisión es totalmente acertada. El diseño de personajes es expresivo, exagerado y coherente con el tono general del juego.

Las animaciones, sin ser espectaculares, cumplen su función y aportan dinamismo a los combates. Las invocaciones están bien representadas y ayudan a reforzar la sensación de estar manejando fuerzas oscuras, aunque con un punto cómico constante. Nos ha gustado cómo el apartado visual acompaña siempre al humor del guion, sin romper la ambientación.

El mundo del juego, aunque no especialmente amplio, está bien construido. Cada zona tiene identidad propia y transmite la sensación de estar en un universo donde la muerte es algo cotidiano. Creemos que la dirección artística consigue algo complicado: hacer que un mundo lleno de cadáveres, fantasmas y magia oscura resulte acogedor. No es algo que se vea todos los días.

El apartado sonoro está a la altura del conjunto. La banda sonora acompaña bien cada situación, con temas que refuerzan tanto los momentos tranquilos como los combates más intensos. No es una música que se quede grabada en la memoria durante semanas, pero sí cumple perfectamente su función sin resultar molesta o repetitiva.

Los efectos de sonido están bien integrados y ayudan a dar peso a las acciones en combate. Cada hechizo, invocación o golpe tiene su propio sonido, lo que hace que las peleas resulten más satisfactorias. Nos ha gustado especialmente cómo el audio refuerza el tono humorístico en ciertos momentos, sin caer en exageraciones.

En cuanto al doblaje, el juego apuesta principalmente por texto, y creemos que es una decisión acertada. Los diálogos están bien escritos y se leen con facilidad, y el ritmo de lectura es ágil. El fantasma acompañante, en particular, destaca por sus comentarios constantes, que aportan mucho carisma al conjunto. Es fácil acabar encariñándose con él, incluso cuando no se calla ni debajo del agua.

A nivel técnico, Necro Story se comporta de manera bastante estable. Durante nuestra experiencia no hemos encontrado errores graves que arruinen la partida. Puede haber algún fallo menor o alguna animación un poco torpe, pero nada que rompa la experiencia. Creemos que el juego está bien pulido dentro de su escala.

El rendimiento es sólido tanto en exploración como en combate. No hay caídas de frames notables ni tiempos de carga desesperantes. Todo funciona de manera fluida, lo que permite centrarse en lo importante: jugar. Para un RPG de este tipo, eso es fundamental.

Si hay algo que se le puede reprochar, es que algunas mecánicas podrían haberse explotado un poco más. Hay ideas interesantes que se quedan a medio camino, y ciertas secciones del juego podrían haberse desarrollado con más profundidad. Aun así, no da la sensación de ser un producto inacabado, sino más bien contenido.

En conclusión, Necro Story es un RPG por turnos con una identidad muy clara, que sabe exactamente qué quiere ser y no se desvía de ese camino. Nos ha gustado su humor, su sistema de combate y la química entre sus personajes principales. No es un juego que pretenda revolucionar el género, pero sí ofrecer una experiencia sólida, divertida y muy bien construida.

Creemos que es una propuesta ideal para quienes disfrutan de los RPG clásicos, pero buscan algo más ligero y con personalidad propia. Su duración, su tono y su accesibilidad lo convierten en una opción muy recomendable para sesiones relajadas, sin renunciar a un mínimo de estrategia. No es perfecto, pero sí muy honesto, y eso, hoy en día, vale mucho.