Co OPERATION: MultiTurn: Más cabezas piensan mejor… aunque hay veces que no

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Cuando empezamos Co OPERATION: MultiTurn, lo primero que pensamos fue que el nombre ya avisaba de por dónde iban los tiros. No es precisamente sutil, pero tampoco pretende serlo. Estamos ante un juego que nace con una idea muy clara: convertir la cooperación por turnos en el eje absoluto de la experiencia. Desde el primer momento se nota que no quiere competir con los grandes nombres del género, sino encontrar su propio espacio, uno más modesto pero también más personal, casi como ese juego de mesa raro que alguien trae a una quedada y acaba sorprendiendo a todos.

El proyecto se nota pequeño, pero también honesto. No intenta vender humo ni prometer revoluciones imposibles, y eso se agradece. Co OPERATION: MultiTurn se presenta como una experiencia pensada para jugar acompañado, para hablar, planear y, por qué no decirlo, discutir un poco cuando algo sale mal. Porque va a salir mal, y bastante. Nosotros lo hemos vivido y podemos confirmarlo entre risas nerviosas y silencios incómodos tras una mala decisión compartida.

En cuanto a la historia, aquí conviene ajustar expectativas desde el principio. La historia existe, sí, pero funciona más como un contexto funcional que como un elemento protagonista. Hay una premisa clara, una situación que justifica las misiones y un marco general que da sentido a lo que hacemos, pero no esperéis giros gigantes ni personajes memorables que os acompañen durante años.

Aun así, creemos que la forma en la que se presenta cumple su función. La narrativa se va desplegando poco a poco, a través de breves textos y situaciones que acompañan las misiones, sin interrumpir demasiado el ritmo de juego. No nos ha parecido especialmente profunda, pero tampoco molesta, y eso es importante. Está ahí para recordarnos por qué estamos cooperando y qué está en juego, aunque lo realmente importante acaba siendo siempre el cómo, no el porqué.

La duración de este apartado narrativo es bastante contenida, y se nota que no es el foco principal. No es un juego que vayamos a recordar por su historia, pero sí por las situaciones que genera. Además, la rejugabilidad no viene tanto de descubrir nuevos fragmentos narrativos como de afrontar los mismos retos de maneras distintas, con otros jugadores o probando estrategias nuevas. En ese sentido, la historia se convierte en un telón de fondo flexible, que no molesta y deja espacio para lo realmente importante.

Y entonces llegamos a la jugabilidad, que es donde Co OPERATION: MultiTurn se la juega de verdad. Aquí es donde el título muestra sus cartas y nos dice claramente qué quiere ser. Estamos ante un juego por turnos en el que la cooperación no es opcional, sino absolutamente necesaria. Cada jugador tiene un rol, unas acciones limitadas y una responsabilidad clara dentro del grupo. Ir por libre no solo no funciona, sino que suele acabar en desastre. Y eso, curiosamente, nos ha gustado mucho.

Las mecánicas principales giran en torno a la planificación conjunta y la ejecución coordinada. Cada turno se convierte en una pequeña reunión de emergencia en la que se discute qué hacer, quién se mueve primero y qué consecuencias puede tener cada acción. Nos ha parecido un sistema bien pensado, que fomenta la comunicación constante y evita que alguien se desconecte mentalmente mientras otros juegan. Aquí todos importan, para bien o para mal, y eso genera una tensión muy particular.

En cuanto a la fluidez, el juego se mueve con un ritmo pausado pero constante. No es frenético ni pretende serlo, y creemos que eso encaja perfectamente con su propuesta. Hay momentos en los que puede parecer un poco lento, sobre todo si el grupo se pierde en debates interminables, pero eso forma parte de la experiencia. De hecho, muchas de las mejores anécdotas surgen precisamente de esos momentos en los que alguien dice “espera, espera, creo que tengo una idea” y todo se va al traste dos turnos después.

La accesibilidad es otro punto interesante. Co OPERATION: MultiTurn no es especialmente complicado de entender, pero sí de dominar. Las reglas básicas se asimilan rápido, y el juego hace un esfuerzo por explicarlas sin abrumar. Sin embargo, a medida que avanzamos, las situaciones se vuelven más exigentes y requieren una coordinación cada vez más fina. No es un juego difícil en el sentido tradicional, pero castiga duramente los errores, y eso puede resultar frustrante para algunos jugadores menos pacientes.

También creemos que el diseño invita mucho a la experimentación. Probar distintas estrategias, asumir riesgos calculados o incluso apostar por planes claramente absurdos forma parte del encanto. No todo sale bien, pero cuando algo funciona, la sensación de satisfacción compartida es enorme. Es ese tipo de juego que te hace chocar los cinco con alguien a través de una pantalla, aunque un minuto antes estuvierais echándoos la culpa mutuamente de un fracaso estrepitoso.

Visualmente, Co OPERATION: MultiTurn apuesta por un estilo sencillo y funcional. No busca deslumbrar con gráficos hiperrealistas ni con efectos espectaculares, y creemos que hace bien en no intentarlo. La dirección artística es clara, coherente y está al servicio de la jugabilidad. Todo se entiende bien en pantalla, que al final es lo más importante en un juego de estas características.

Los escenarios y elementos visuales cumplen su función sin demasiados alardes. No hay animaciones especialmente complejas, pero sí las suficientes para que el conjunto resulte agradable y legible. Nos ha gustado especialmente cómo el diseño ayuda a identificar rápidamente la información relevante, algo crucial cuando estás tomando decisiones por turnos y cada segundo de duda puede costarte caro.

En cuanto a ambientación, el juego consigue crear una atmósfera adecuada, aunque no especialmente inmersiva. No es un mundo en el que queramos perdernos durante horas por su belleza, pero sí uno en el que resulta cómodo jugar. Todo está pensado para que la atención esté en la estrategia y en la cooperación, no en admirar el paisaje, y en ese sentido creemos que cumple sobradamente.

El apartado sonoro sigue una línea similar a la visual. La banda sonora acompaña sin destacar demasiado, con temas que refuerzan la sensación de tensión y planificación sin robar protagonismo. No nos hemos encontrado tarareando ninguna melodía después de jugar, pero tampoco nos ha resultado molesta en ningún momento, que ya es una pequeña victoria.

Los efectos de sonido cumplen su función de forma correcta. Cada acción tiene su respuesta sonora, lo que ayuda a reforzar la sensación de control y feedback. No hay doblaje como tal, y tampoco se echa especialmente en falta. El juego no depende de diálogos constantes ni de interpretaciones vocales, así que el silencio relativo entre sonidos acaba encajando bastante bien con su propuesta.

En el apartado técnico, Co OPERATION: MultiTurn nos ha dejado sensaciones mayoritariamente positivas. Durante nuestras partidas no hemos sufrido crasheos ni errores graves que rompieran la experiencia. Algún fallo menor ha aparecido de vez en cuando, como pequeñas inconsistencias visuales o comportamientos extraños puntuales, pero nada que nos hiciera llevarnos las manos a la cabeza.

El rendimiento ha sido estable, incluso en sesiones largas. El juego no parece especialmente exigente, y eso se traduce en una experiencia fluida en la mayoría de situaciones. Creemos que está razonablemente bien optimizado para lo que ofrece, aunque siempre hay margen de mejora, sobre todo en pequeños detalles que pulir. Aun así, la sensación general es de un producto cuidado, aunque no perfecto.

Para ir cerrando, creemos que Co OPERATION: MultiTurn es un juego muy consciente de lo que quiere ser y de a quién va dirigido. No intenta gustar a todo el mundo, y eso juega a su favor. Su historia es funcional y discreta, su apartado visual cumple sin alardes y su sonido acompaña sin molestar. Pero donde realmente brilla es en su jugabilidad cooperativa, que consigue generar situaciones memorables a base de comunicación, errores compartidos y victorias celebradas en grupo.

Nos ha gustado especialmente cómo obliga a los jugadores a implicarse de verdad, a pensar en conjunto y a asumir responsabilidades. No es un juego para jugar en piloto automático ni para sesiones solitarias, y eso lo convierte en una experiencia muy particular. Si buscáis algo diferente, que premie la cooperación real y no solo la presencia de varios jugadores, creemos que aquí hay una propuesta interesante que, con sus limitaciones, sabe ofrecer momentos muy divertidos y, sobre todo, muy humanos.