Si alguna vez has soñado con un juego donde disparar no solo sirve para eliminar enemigos sino también para impulsarte de planeta en planeta como un malabarista espacial enloquecido, Baseless es tu sueño hecho realidad. La primera vez que nos subimos a la nave y sentimos la gravedad girando en 360 grados, nos dimos cuenta de que estábamos ante algo diferente. No es el típico shooter donde apuntas, disparas y esperas a que todo explote; aquí cada disparo es un movimiento, cada salto es un riesgo y cada enemigo eliminado te da esa sensación de “sí, esto es exactamente lo que necesitaba hoy”. Nos ha gustado especialmente esa combinación de acción frenética y física juguetona que hace que, aunque pierdas una y otra vez, siempre quieras intentarlo de nuevo.
La historia de Baseless no es lo primero que notarás, y probablemente no sea el motivo principal por el que juegues, pero tiene su encanto. Controlas a un héroe espacial en un universo lleno de planetas flotantes y enemigos que parecen sacados de un cómic, con la misión de rescatar a amigos y restaurar el equilibrio galáctico. Es sencilla, sí, pero efectiva. Nos ha gustado que no se ande con rodeos: desde el primer minuto estás lanzándote de planeta en planeta, esquivando disparos y destruyendo todo lo que se cruza en tu camino. La narrativa se cuenta mediante pequeñas cinemáticas y diálogos entre misiones, lo justo para mantener el contexto sin interrumpir la acción. Creemos que este enfoque funciona muy bien, porque la historia respalda la jugabilidad sin restarle protagonismo.

En cuanto a duración, Baseless ofrece una experiencia bastante rejugable. Las misiones no son interminables, pero la dificultad creciente y la variedad de enemigos te obligan a perfeccionar tus habilidades y a probar nuevas estrategias en cada partida. Nos ha sorprendido gratamente que, incluso tras varias horas, la sensación de desafío se mantiene; no es un juego que se vuelva repetitivo rápidamente. Además, el rescate de amigos y los secretos escondidos en cada nivel añaden un plus de motivación para explorar y experimentar, lo que aumenta la rejugabilidad y el interés.
La jugabilidad es, sin duda, el corazón de Baseless, y aquí es donde el juego brilla con luz propia. La mecánica principal, disparar para moverte, es tan simple en concepto como compleja en ejecución. Al principio puede resultar un poco caótico: intentas apuntar a un enemigo mientras calculas la trayectoria de tu salto entre planetas y, de repente, ¡bam! estás girando de cabeza y esquivando balas que ni siquiera sabías que existían. Nos ha gustado cómo este sistema obliga a pensar rápido y a adaptarse, haciendo que cada victoria se sienta merecida.

La fluidez del juego es notable. Los controles responden de manera precisa, y la física, aunque desafiante, se siente natural una vez que le coges el ritmo. Creemos que este equilibrio entre dificultad y control es uno de los mayores aciertos de Baseless. No es un juego que frustre gratuitamente; si fallas, es porque tú no calculaste bien, no porque el juego te esté troleando. Aun así, hay momentos en los que la intensidad de la acción puede llegar a abrumar, pero esa adrenalina es parte de su encanto.
En cuanto a innovación, el juego mezcla elementos roguelike con shooters de acción rápida y física de gravedad multidireccional. Esto significa que cada nivel puede sentirse distinto, y que incluso si mueres varias veces, siempre hay algo nuevo que descubrir. Nos ha gustado particularmente cómo los enemigos y obstáculos están diseñados para interactuar con esta mecánica: un mal disparo y podrías caer al vacío, pero un disparo bien calculado puede eliminar a varios enemigos y propulsarte hacia el siguiente planeta. La sensación de riesgo y recompensa es constante, y eso mantiene la tensión y el interés durante toda la partida.

La accesibilidad es otro punto fuerte. Aunque el juego tiene curvas de aprendizaje, especialmente al principio, los controles son intuitivos y la interfaz clara. No necesitas ser un experto en shooters para disfrutar de Baseless, aunque dominarlo sí requiere tiempo y práctica. Nos ha hecho gracia que, a pesar de lo frenético que es, uno puede aprender gradualmente a anticipar los movimientos de los enemigos y planificar sus saltos. Es como bailar con la gravedad: torpes al inicio, pero con estilo tras unas cuantas horas.
El nivel de dificultad es notable y se nota que está pensado para jugadores que buscan un reto. Cada planeta y cada enemigo tienen sus peculiaridades, y aunque al principio todo puede parecer un caos, poco a poco se aprende a leer el patrón de acción y a moverse con eficacia. Creemos que este equilibrio entre desafío y recompensa es uno de los mayores atractivos de Baseless. No es fácil, pero es justo. Y cuando logras completar una misión particularmente difícil, la sensación de logro es enorme.

En términos gráficos, Baseless adopta un estilo cartoony que le da un aire desenfadado y divertido. Los planetas flotantes, enemigos caricaturescos y efectos de explosión coloridos crean un universo vibrante que hace que disparar y saltar entre ellos sea un placer visual. Nos ha gustado cómo la dirección artística consigue mantener la acción clara incluso en momentos caóticos; rara vez sentimos que perdemos de vista lo que está ocurriendo. Creemos que este estilo visual encaja perfectamente con el tono del juego: frenético, divertido y un poco loco.
Las animaciones también destacan por su fluidez. Los movimientos del personaje, las reacciones de los enemigos y las explosiones se sienten satisfactorios y reforzan la sensación de control que se tiene sobre la acción. Es curioso, pero incluso los pequeños detalles, como la forma en que los enemigos flotan al ser eliminados, contribuyen a que la experiencia sea más entretenida y memorable. En resumen, visualmente Baseless consigue ser claro, atractivo y dinámico, todo al mismo tiempo.

El apartado sonoro acompaña perfectamente la acción. La banda sonora tiene ese toque energético que impulsa a seguir jugando y se adapta bien al ritmo frenético de las misiones. Nos ha gustado cómo la música cambia sutilmente según la intensidad del combate, algo que aunque pueda parecer un detalle menor, contribuye enormemente a la inmersión. Además, los efectos de disparo, explosiones y los ruidos de los enemigos son satisfactorios y aportan claridad a la acción; cada impacto se siente contundente, y eso refuerza la mecánica de disparar para moverte.
No hay doblaje en el sentido tradicional, pero los pequeños efectos de voz y los sonidos de los personajes son suficientes para darle vida al universo sin interferir en la acción. Nos ha hecho gracia cómo ciertos sonidos de los enemigos nos hacían sonreír incluso mientras estábamos esquivando balas a toda velocidad. Creemos que esta combinación de música y efectos de sonido logra crear un ritmo muy adecuado para el juego, haciendo que incluso las partidas más intensas se sientan coherentes y emocionantes.

En cuanto a rendimiento, Baseless se muestra sólido en la mayoría de sistemas. No hemos experimentado caídas significativas de frames ni crasheos durante nuestras sesiones, y la respuesta de los controles ha sido consistente. Esto es especialmente importante en un juego donde la precisión y la rapidez son clave, porque cualquier retraso puede ser la diferencia entre éxito y fracaso. Nos ha gustado que el juego esté pulido y optimizado; parece que los desarrolladores se tomaron en serio la importancia de ofrecer una experiencia fluida.
Eso no quiere decir que sea perfecto. En algunas ocasiones, la combinación de enemigos y obstáculos puede sentirse un poco sobrecargada, especialmente en niveles avanzados, pero esto forma parte del reto que Baseless propone. No es un error técnico, sino más bien un diseño intencionadamente desafiante. Creemos que este tipo de dificultad controlada contribuye al atractivo del juego, porque cada derrota te enseña algo y te prepara para la próxima oportunidad.

En conclusión, Baseless es un juego que combina acción rápida, mecánicas innovadoras y un estilo visual divertido y súper llamativo para ofrecer una experiencia intensa y gratificante. La historia es sencilla pero efectiva, suficiente para contextualizar la acción y mantenernos interesados. La jugabilidad es su punto fuerte: disparar para moverse, esquivar balas, eliminar enemigos y rescatar amigos crea un flujo constante de adrenalina y desafío. Los gráficos y el diseño artístico mantienen la acción clara y atractiva, mientras que el sonido refuerza la sensación de ritmo y respuesta. El rendimiento sólido asegura que la experiencia sea fluida y sin frustraciones innecesarias.
Nos ha gustado especialmente cómo Baseless logra equilibrar dificultad y diversión. No es un juego que se vuelva repetitivo rápidamente, gracias a la rejugabilidad que ofrecen los distintos niveles, enemigos y secretos escondidos. Creemos que la mezcla de acción, estrategia y precisión lo convierte en un título recomendado para quienes buscan un reto estimulante sin dejar de lado la diversión. Al final, aunque puedas perder varias veces y sentir que los planetas conspiran contra ti, siempre querrás intentarlo de nuevo, y eso es una señal de que el juego está haciendo algo muy bien.

Baseless no solo ofrece un shooter divertido y desafiante, sino que logra crear un pequeño universo donde cada salto, cada disparo y cada enemigo derrotado contribuyen a una experiencia que se siente única y gratificante. La combinación de mecánicas innovadoras, estilo visual atractivo, sonido dinámico y rendimiento sólido hace que cada partida sea emocionante y memorable. Sin duda, es uno de esos títulos que uno recuerda con una sonrisa y la sensación de haber disfrutado de algo especial.
Si buscas un juego que mezcle acción, precisión y un toque de locura espacial, Baseless es exactamente eso: un reto que te atrapa desde el primer disparo y no te suelta hasta que hayas conquistado cada planeta. Nos ha gustado cómo cada elemento del juego, desde la jugabilidad hasta la estética, trabaja en conjunto para crear una experiencia cohesionada y divertida. Creemos que este título tiene todo lo que los fans de los shooters indie pueden desear: originalidad, desafío, diversión, estilo y saltos entre planetas entre disparos. Lo dicho, lo que todo fan desearía.

