Cuando uno se adentra en el mundo de Ink Inside, no puede evitar sentir que ha abierto un cuaderno antiguo y encontrado un dibujo rebelde que decidió cobrar vida. Este título nos sumerge en un universo animado donde lo inacabado se convierte en protagonista. Nos ha parecido fascinante cómo un concepto aparentemente simple, un dibujo animado luchando contra un enemigo pegajoso y húmedo llamado Sog, logra capturar la atención del jugador con su mezcla de humor, acción y RPG.
Es uno de esos juegos que logra que quieras tomarte un café mientras piensas “¿será que puedo rescatar todos los tesoros antes de que Sog arruine otra página?”. Y sí, nos ha pasado: más de una vez nos hemos quedado mirando la pantalla preguntándonos si estábamos cuidando a los personajes o si ellos nos estaban cuidando a nosotros, porque de alguna manera Ink Inside consigue que te sientas responsable de cada trazo que habita en su mundo.

La premisa nos recuerda a esas series de dibujos animados que nos hacían soñar de niños, pero con un giro interactivo que hace que la nostalgia no se quede en un recuerdo: aquí, uno participa, planifica y, a veces, muere de forma divertida frente a un enemigo que no tiene piedad. Nos ha gustado como su historia logra transmitir algo tan básico y satisfactorio como la sensación de cuidar y mejorar a tus personajes mientras avanzas. La historia se cuenta a través de diálogos ingeniosos y pequeñas escenas que se despliegan dentro del mundo del cuaderno.
No necesitamos cinemáticas largas; cada interacción, cada hoja que exploras, nos recuerda que estamos jugando en un mundo donde incluso el más pequeño garabato puede tener una personalidad propia. La duración de la historia es adecuada: lo suficiente para que no se vuelva repetitiva y para que uno tenga la sensación de haber vivido una pequeña gran aventura. Además, la rejugabilidad está presente gracias a la posibilidad de descubrir secretos, desbloquear habilidades alternativas y explorar niveles de maneras distintas, lo que nos ha hecho pensar que este juego no es solo para jugar una vez y dejarlo en la estantería digital.

Entrando en la jugabilidad, Ink Inside brilla con luz propia. Nos ha sorprendido la fluidez de las mecánicas, que combinan combate beat ‘em up con elementos de RPG y exploración. Cada nivel propone desafíos que obligan a pensar un poco, pero sin llegar a frustrar, y eso es algo que se agradece. Los controles son intuitivos, lo que permite centrarse en la acción y en el disfrute del mundo animado que nos rodea, en lugar de pelear con el teclado o el mando.
Las mecánicas principales incluyen atacar, esquivar y usar habilidades especiales que se van desbloqueando al mejorar a los personajes, creando una sensación constante de progresión. Nos ha gustado que, aunque el juego pueda parecer simple a primera vista, cada enemigo requiere una estrategia ligeramente distinta: algunos son lentos pero fuertes, otros rápidos y escurridizos, y el Sog, como jefe recurrente, nos ha enseñado varias veces que subestimar la tinta pegajosa es un error garrafal.

La experiencia cooperativa añade otro nivel de diversión que no siempre se encuentra en juegos similares. El modo co-op permite estrategias conjuntas y momentos hilarantes: nada como ver a un amigo quedar atrapado por el Sog mientras tú logras escapar por milímetros, o que ambos terminen esquivando enemigos.
Nos ha gustado especialmente cómo los enemigos y los escenarios se adaptan a la presencia de dos jugadores, haciendo que la cooperación sea no solo divertida, sino estratégica. Por supuesto, no todo es perfecto; hay momentos en los que el ritmo puede sentirse un poco repetitivo si se juega solo, pero la posibilidad de explorar, encontrar tesoros y mejorar habilidades mantiene la experiencia fresca. Además, la curva de dificultad está muy bien medida: es desafiante sin ser frustrante, y siempre nos deja con ganas de intentar una estrategia diferente, como si cada partida fuera un nuevo boceto que aún no hemos terminado.

Uno de los aspectos más satisfactorios de la jugabilidad es la sensación de progresión. Cada vez que desbloqueamos una habilidad nueva, uno siente que el cuaderno mismo se alegra: los personajes responden con animaciones más dinámicas y los enemigos se vuelven un reto mayor, haciendo que cada encuentro tenga peso.
Nos ha encantado cómo el juego recompensa la curiosidad; explorar cada rincón de un nivel, buscar rutas alternativas o descubrir mini-jefes es divertido. Además, las mecánicas de mejora de personajes permiten adaptar el estilo de juego: si prefieres atacar de frente, esquivar constantemente o usar habilidades a distancia, Ink Inside ofrece opciones. Creemos que este balance entre libertad y estructura es uno de sus mayores logros, porque mantiene el interés sin abrumar con demasiadas opciones.

En cuanto a los gráficos, Ink Inside apuesta por un estilo dibujado a mano que nos ha parecido simplemente encantador. Cada escenario parece sacado de una animación antigua, con un toque moderno en la iluminación y los efectos. Nos ha gustado cómo las animaciones transmiten personalidad: desde los movimientos exagerados de los enemigos hasta las expresiones de los personajes, todo contribuye a un mundo que se siente vivo y juguetón.
La dirección artística destaca por su capacidad de equilibrar lo colorido con lo oscuro del Sog, creando una atmósfera que es a la vez alegre y ligeramente amenazante. Cada escenario tiene detalles que invitan a explorar, y a veces uno se detiene solo para admirar cómo un doodle corrige su propio trazo mientras pasa el jugador.

Otro punto destacable de los gráficos es la manera en que el juego juega con la perspectiva y los efectos de tinta. Nos ha divertido ver cómo los ataques de los enemigos deforman el terreno y cómo cada habilidad especial tiene su propio estilo visual, creando un efecto de comic que parece cobrar vida ante nuestros ojos.
La paleta de colores es vibrante, pero nunca resulta estridente; al contrario, logra que cada elemento sea distinguible y agradable a la vista. Nos ha gustado especialmente cómo los detalles más pequeños, como gotas de tinta que caen de los enemigos o efectos de luz sobre el papel arrugado, logran dar profundidad a un mundo que en teoría es plano.

El sonido complementa perfectamente esta experiencia visual. La banda sonora es alegre y pegadiza, acompañando los momentos de acción sin ser invasiva, y nos ha gustado cómo los efectos de sonido enfatizan la física cómica del juego: cada golpe, chapoteo y deslizamiento de tinta tiene un carácter propio. Aunque no hay doblaje completo, los efectos y las pequeñas interacciones de los personajes transmiten suficiente emoción y humor, haciendo que uno se sienta parte del cuaderno vivo.
Nos ha divertido especialmente escuchar los sonidos pegajosos del Sog, que logran ser tan irritantes como graciosos al mismo tiempo. Cada habilidad especial tiene un sonido distintivo que hace que lanzar ataques se sienta gratificante, como si dibujar un trazo perfecto en el cuaderno se tradujera en un pequeño aplauso sonoro.

En cuanto a rendimiento, Ink Inside se muestra sólido. Durante nuestras sesiones no hemos experimentado crasheos, y los tiempos de carga son cortos, lo que hace que la inmersión no se vea interrumpida. Algún que otro pequeño bug visual se deja ver, como un enemigo que flota ligeramente sobre el suelo, pero son detalles menores que no afectan la jugabilidad.
En general, el juego está bien optimizado y permite disfrutar de la experiencia tanto en PCs modestos como en configuraciones más potentes, manteniendo una tasa de frames estable y fluida. Es de agradecer que un juego con tanto movimiento, tinta y animaciones no se vea afectado por caídas de rendimiento, porque cualquier retraso arruinaría la sensación de que el mundo del cuaderno está vivo.

Para concluir, Ink Inside nos ha sorprendido gratamente. Creemos que logra un equilibrio difícil de conseguir: es divertido, accesible, estéticamente bonito y lo suficientemente profundo para mantener el interés. La historia es ligera pero efectiva, la jugabilidad es fluida y cooperativa, los gráficos son uno de sus puntos fuertes y el sonido acompaña con personalidad. Si buscas un juego que te haga sonreír, te desafíe un poco y te recuerde la magia de los dibujos animados, este es sin duda un título que merece tu tiempo.
Nos ha encantado cómo el juego combina nostalgia con innovación, y cómo incluso los momentos más simples de explorar o mejorar personajes pueden convertirse en pequeñas victorias compartidas. Ink Inside es, sin duda, un ejemplo de cómo un concepto aparentemente simple puede transformarse en una experiencia memorable y divertida. Nos ha dejado con ganas de dibujar nuestros propios mundos y, quién sabe, quizás algún día verlos cobrar vida, aunque preferimos dejar el Sog fuera de nuestra hoja de papel.

