Hay juegos que desde el primer momento dejan claro lo que quieren ser, y otros que te miran desde la pantalla como diciendo “ya verás tú dónde te has metido”. Este es claramente de los segundos. Nos encontramos ante una novela visual de terror psicológico con una estética noventera muy marcada, de esas que juegan más con la incomodidad que con el susto fácil. Desde el principio, creemos que el juego tiene bastante claro su objetivo: atraparte en una historia inquietante donde lo importante no es tanto lo que haces, sino las decisiones que tomas y las consecuencias que arrastran. Y sí, aquí no hay balones, ni pistolas, ni combos imposibles… pero hay VHS raros, adolescentes con malas decisiones y una sensación constante de que algo va a salir mal. Spoiler: sale mal.
La propuesta en sí no es especialmente revolucionaria si se mira desde fuera, pero creemos que el encanto está en cómo mezcla elementos conocidos. Tenemos narrativa ramificada, decisiones importantes, personajes con sus propios miedos y, sobre todo, ese aire de “esto no debería haberse encendido nunca”. Nos ha gustado que el juego no intente disfrazarse de otra cosa. No es un juego de acción ni pretende serlo, y eso se agradece. Aquí vienes a leer, a decidir y a sufrir un poco, que tampoco pasa nada. Bueno, sí pasa, pero ya nos entendemos.

Entrando en la historia, aquí sí que hay chicha, y bastante. El juego nos sitúa en un pequeño pueblo americano bastante venido a menos, de esos donde parece que el tiempo se ha quedado congelado y donde cualquier cosa rara destaca el doble. En este contexto conocemos a un grupo de adolescentes que, por pura curiosidad (y porque en los videojuegos nadie toma decisiones inteligentes), acaban encontrando una cinta VHS sin etiquetar. Y claro, alguien tiene que decir “vamos a verla”. A partir de ahí, todo se va al garete de forma bastante elegante.
La cinta no es simplemente un vídeo extraño, sino que funciona como una especie de puerta hacia algo mucho más oscuro. Cada personaje empieza a experimentar situaciones que parecen sacadas directamente de sus propios miedos, como si la cinta supiera exactamente qué es lo que más les afecta. Aquí es donde el juego gana enteros, porque no se limita a contar una historia lineal, sino que construye una experiencia donde cada decisión puede alterar el destino de los personajes. Podemos ayudarles a sobrevivir… o básicamente llevarlos al desastre. Y sí, el juego no te juzga, pero nosotros sí nos hemos sentido un poco culpables en más de una ocasión.

La forma en la que está contada la historia nos ha parecido bastante efectiva. No intenta abrumarte con información desde el principio, sino que va soltando detalles poco a poco, creando esa sensación de misterio constante. Además, el hecho de que sea no lineal hace que siempre tengas la duda de si estás tomando el camino “correcto” o si estás metiendo la pata hasta el fondo. Spoiler dos: probablemente lo segundo. En cuanto a duración, al estar planteado por episodios y con múltiples finales, no es una experiencia cerrada en una sola partida. De hecho, creemos que gran parte de su gracia está en rejugarlo y ver cómo cambian las cosas según tus decisiones. Vamos, que si te gusta sufrir varias veces por decisiones distintas, aquí tienes material.
Y ahora sí, la jugabilidad, que es donde el juego realmente se la juega (nunca mejor dicho). Al tratarse de una novela visual, la base es bastante clara: leer, elegir y observar cómo se desarrollan los acontecimientos. Pero aquí no todo es simplemente pasar diálogos. Hay pequeños elementos interactivos, decisiones morales y situaciones donde el timing puede importar, lo que añade un punto de tensión bastante interesante. Nos ha gustado que no sea un paseo completamente pasivo, aunque tampoco esperes una revolución jugable.

Lo más destacable es cómo las decisiones afectan realmente a la historia. No estamos ante elecciones cosméticas que solo cambian una línea de diálogo, sino que pueden alterar relaciones entre personajes, desbloquear nuevas escenas o directamente llevar a finales completamente distintos. Esto hace que cada elección tenga cierto peso, y que te lo pienses dos veces antes de hacer clic. O no, porque a veces uno decide rápido y luego se arrepiente profundamente. Es parte del encanto.
En cuanto a fluidez, creemos que el juego funciona bien dentro de lo que propone. No es rápido, pero tampoco debería serlo. Tiene ese ritmo pausado que encaja con el tono de terror psicológico. Eso sí, puede que a algunos jugadores se les haga un poco lento si no están acostumbrados al género. Aquí no hay acción constante, sino construcción de tensión. Es más de “esto da mal rollo” que de “BOO susto”, y eso nos ha gustado bastante.

Respecto a accesibilidad, es un juego fácil de entender pero no necesariamente fácil de dominar. Cualquiera puede jugarlo sin problemas, pero tomar buenas decisiones ya es otra historia. No es difícil en el sentido clásico, pero sí puede ser exigente a nivel narrativo, porque te obliga a prestar atención y a implicarte en lo que está pasando. Si juegas en automático, probablemente acabes viendo uno de esos finales que te dejan mirando la pantalla en silencio.
En el apartado gráfico, creemos que el juego tiene una identidad bastante marcada. El estilo visual apuesta por ilustraciones dibujadas a mano con un toque muy característico, que mezcla lo colorido con lo inquietante. Nos ha gustado mucho cómo consigue ser atractivo visualmente sin perder ese aire perturbador. No es el típico terror oscuro y gris, sino que juega con contrastes que le dan personalidad.

Las animaciones, aunque no son extremadamente complejas, cumplen bien su función. Hay suficiente movimiento para que no se sienta estático, pero sin llegar a distraer de la narrativa. La dirección artística, en general, es uno de los puntos fuertes del juego. Consigue transmitir esa sensación de nostalgia noventera mezclada con algo que no termina de encajar del todo, y eso funciona muy bien para el tipo de historia que quiere contar.
En cuanto al sonido, aquí también creemos que hace un buen trabajo. La banda sonora acompaña sin ser invasiva, creando una atmósfera bastante lograda. No es de esas que te vas a poner en bucle fuera del juego, pero dentro funciona perfectamente. Los efectos de sonido ayudan a reforzar la tensión, y hay momentos donde el silencio está muy bien utilizado, que a veces da más miedo que cualquier música.

El doblaje, al menos en su versión original, aporta bastante a la inmersión. No es perfecto, pero cumple y ayuda a que los personajes tengan más personalidad. Nos ha gustado que se haya apostado por incluir voces, porque en este tipo de juegos puede marcar la diferencia entre una experiencia correcta y una realmente envolvente.
Sobre el rendimiento, aquí hay que tener en cuenta que es un juego en acceso anticipado, y eso se nota en algunos detalles. En general, funciona de forma estable, pero puede haber pequeños errores o aspectos que todavía necesitan pulirse. Nada que rompa la experiencia de forma grave, pero sí lo suficiente como para recordar que el juego aún está en desarrollo. Lo bueno es que esto también implica que puede mejorar con el tiempo.

No hemos encontrado problemas graves como crasheos constantes o cosas que impidan jugar, lo cual ya es un punto a favor. Sí puede haber pequeños fallos o detalles técnicos que chirríen un poco, pero dentro de lo esperable en este tipo de proyectos. Creemos que, con actualizaciones, puede llegar a estar bastante pulido.
En conclusión, nos parece una propuesta bastante interesante dentro del género. La historia es, sin duda, su mayor punto fuerte, con una premisa que engancha y un desarrollo que invita a seguir jugando. La jugabilidad, aunque sencilla, funciona bien gracias al peso de las decisiones y a la estructura no lineal. El apartado visual y sonoro acompañan de forma sólida, creando una atmósfera muy conseguida. Y aunque todavía tiene margen de mejora a nivel técnico, creemos que ya ofrece una experiencia bastante disfrutable.

No es un juego para todo el mundo, especialmente si buscas acción o ritmo rápido, pero si te gustan las historias inquietantes y tomar decisiones que probablemente te hagan arrepentirte después, aquí tienes un buen candidato. Y oye, la próxima vez que encuentres una cinta VHS sin etiqueta… igual mejor no le des al play.

