Hay juegos que no intentan ser discretos, y luego está Invincible VS, que directamente parece diseñado para entrar a la pantalla como si fuera un impacto físico. No es casualidad: viene del universo de Invincible, donde la violencia no es un recurso narrativo ocasional, sino casi un lenguaje propio. Aquí todo está pensado para transmitir ese mismo caos, esa mezcla entre espectacularidad y brutalidad que define a la obra original. Y lo curioso es que el juego no intenta suavizar nada, al contrario, parece disfrutar del desorden que provoca.
Este título de lucha llega de la mano de Skybound Entertainment, un estudio que ya tiene experiencia expandiendo universos conocidos como The Walking Dead o el propio Invincible, junto a su equipo Quarter Up. La propuesta no se queda en un simple “juego de peleas con personajes conocidos”, sino que intenta posicionarse como una experiencia competitiva con aspiraciones de torneo, pensada tanto para fans como para jugadores del género de lucha más técnico.
Además, el lanzamiento no ha venido solo en digital, sino también en formato físico para Xbox Series X y PlayStation 5, algo que refuerza la sensación de producto más completo de lo habitual. Incluso la edición estándar incluye disco físico y material adicional, mientras que la edición coleccionista de PS5 sube el nivel con steelbook, cómics, cartas de agradecimiento del equipo de desarrollo y contenido digital extra como pases de personajes. No es solo un juego, es casi un paquete pensado para el fan que quiere algo más que partidas.

La historia en Invincible VS tiene una aproximación bastante interesante porque no intenta ser una campaña tradicional al uso, sino una extensión del propio universo. El juego incluye un modo historia original completamente nuevo, desarrollado en colaboración con Robert Kirkman y el equipo creativo de la serie animada. Esto ya de entrada le da un peso importante, porque no es una narrativa improvisada para justificar combates, sino una pieza más dentro del canon expandido.
Nos ha gustado especialmente que esta historia funcione como un “episodio adicional jugable” situado entre momentos avanzados. Esto le da un contexto concreto dentro del universo y evita la típica sensación de historia desconectada que tienen muchos juegos de lucha. Además, incluye más de 25 minutos de cinemáticas originales, lo que hace que el modo historia tenga un ritmo más cercano al de una serie interactiva que al de un arcade clásico con texto entre combates.

El hecho de contar con voces originales de la serie refuerza muchísimo esta sensación de continuidad. Ver a personajes como Omni-Man con la voz de J.K. Simmons o Atom Eve interpretada por Gillian Jacobs ayuda a que todo encaje mejor dentro del universo. Incluso se incorporan nuevas voces como Aleks Le en el papel de Mark Grayson o Tierra Whack como Ella Mental, un personaje original creado para el juego que incluso tendrá presencia en futuros cómics. Esto no es solo fan service, es expansión de universo con intención real.
Este enfoque narrativo es inteligente porque no intenta competir con la serie, sino complementarla. No estamos ante una historia profunda o especialmente compleja, pero sí ante una que encaja perfectamente con el tono de Invincible: conflictos constantes, decisiones extremas y un mundo donde la calma dura lo mismo que un parpadeo antes de que alguien salga volando por los aires. Literalmente.

En cuanto a duración, el juego no se mide tanto en horas cerradas como en estructura de modos. El modo historia aporta su contenido específico, el arcade ofrece rutas individuales para cada personaje, el entrenamiento permite aprender mecánicas avanzadas, y el versus abre la puerta al juego local o competitivo. Todo esto hace que la experiencia sea bastante rejugable, especialmente si se entra en el bucle de aprender personajes nuevos y mejorar habilidades.
La jugabilidad es, sin ninguna duda, el corazón de Invincible VS. Aquí estamos ante un fighting game que apuesta por el caos organizado, donde cada combate es una mezcla de estrategia, reflejos y pura agresividad visual. No es un juego que busque elegancia en el sentido clásico, sino impacto constante. Cada golpe tiene peso, cada combo busca romper la pantalla y cada personaje aporta una identidad muy marcada dentro del sistema.

Nos ha gustado mucho cómo se trasladan los poderes y estilos de los personajes al sistema de combate. No se sienten genéricos ni intercambiables, sino que cada uno tiene mecánicas propias que reflejan su personalidad dentro del universo original. Esto hace que aprender a jugar con cada uno no sea solo una cuestión de estadísticas, sino de entender cómo se comporta dentro del caos general del combate.
El sistema de equipos añade una capa estratégica importante. No basta con dominar un personaje, porque el juego te obliga a pensar en términos de sinergia. Cuándo cambiar, cuándo usar asistencias, cómo encadenar ataques entre luchadores… todo eso define el resultado de una pelea. Un mal cambio puede arruinarte una partida entera, mientras que una buena combinación puede borrar al equipo rival en segundos.

Creemos que uno de los mayores aciertos está en el equilibrio entre accesibilidad y profundidad. Los controles básicos permiten que cualquier jugador pueda empezar a jugar sin sentirse perdido, pero la verdadera complejidad aparece cuando empiezas a dominar combos avanzados y a entender el ritmo del combate. Es un juego fácil de entender, pero difícil de dominar, lo cual es exactamente lo que se espera de un título competitivo.
El ritmo de los combates es extremadamente rápido, con transiciones constantes entre personajes y situaciones que cambian en cuestión de segundos. Esto hace que cada pelea se sienta dinámica y poco predecible, algo que encaja perfectamente con el espíritu de la serie. Aquí no hay espacio para la calma: todo es reacción, adaptación y, en muchos casos, supervivencia pura.

Visualmente, el juego apuesta por una fidelidad clara al material original, pero adaptado a la legibilidad de un juego de lucha. Los personajes mantienen su diseño reconocible, pero con animaciones más marcadas y efectos visuales que ayudan a entender qué está pasando incluso en los momentos más caóticos. Y sí, hay momentos en los que la pantalla parece una tormenta de golpes, explosiones y cuerpos volando, pero es exactamente lo que se espera de este universo.
Nos ha gustado especialmente la dirección artística en combate. Los escenarios se rompen, los efectos de energía llenan la pantalla y cada habilidad especial tiene su propio peso visual. No es un juego sutil, es un espectáculo constante, y en ese sentido cumple con creces lo que promete desde el primer tráiler.

El apartado sonoro acompaña bien toda esta experiencia. Los golpes tienen contundencia, las habilidades suenan con fuerza y la música mantiene la tensión alta durante los combates. No es una banda sonora memorable en el sentido clásico, pero sí una que cumple perfectamente su función: mantenerte dentro del ritmo de la pelea sin distraerte.
En lo técnico, el rendimiento es estable, algo fundamental en un juego de lucha donde cualquier caída de fluidez puede arruinar la experiencia. La respuesta de los controles es precisa y los combates se sienten consistentes, lo que permite que el foco esté siempre en la habilidad del jugador y no en el propio juego.
También es importante el soporte postlanzamiento, ya que se ha confirmado la llegada de contenido adicional, que incluirá cuatro nuevos personajes. Entre ellos ya están anunciados Universa y The Immortal, con otros dos todavía por revelar. Esto indica una intención clara de mantener el juego vivo y en expansión, algo clave en un título pensado para comunidad competitiva.

En conclusión, Invincible VS es un juego de lucha que entiende perfectamente su origen y lo traduce en una experiencia jugable intensa, caótica y muy fiel al espíritu de la obra. La historia aporta contexto real gracias a su modo narrativo original con cinemáticas y voces de la serie, mientras que la jugabilidad es el núcleo absoluto, con combates rápidos, estratégicos y llenos de posibilidades.
Creemos que su mayor virtud está en cómo consigue equilibrar espectáculo y profundidad sin perder la identidad del universo Invincible. No busca reinventar el género de lucha, pero sí ofrecer una versión muy sólida y espectacular de él dentro de una franquicia que encaja perfectamente con este tipo de caos. Y en eso, cumple con bastante contundencia.


